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Neuntes Treffen der deutschsprachigen Gemeinschaften Lateinamerikas

Noveno encuentro de las comunidades de habla alemana de América Latina

Hans-Ruedi Schenkel:

Suizos en la «Suiza Chilena»

El ponente, hijo de padres inmigrantes de Suiza, ya nació en Osorno. Ruedi Schenkel es agricultor y miembro del Club Suizo de Osorno. Por muchos años fue regidor en Río Negro y alcalde de Purranque.

El siguiente texto es elaborado por los coordinadores del encuentra como resumen con informaciones relacionadas al téma de la ponencia original en idioma alemán.


La inmigración suiza

La inmigración suiza en Chile tuvo lugar principalmente a fines del siglo XIX, entre 1883 y 1900, sobre todo a la zona de la Araucanía, particularmente en Victoria y Traiguén. Se estima que más de 8000 suizos recibieron concesiones de tierras, donde muchos iniciaron una vida más próspera de la que llevaban en Suiza. Sin embargo, debido a sus características idiomáticas y culturales, este grupo es confundido comúnmente con alemanes, franceses e italianos.

A mediados del siglo XIX, la crisis económica en que se encontraba Europa, movilizó a los sectores más empobrecidos de la sociedad suiza a emigrar principalmente a Australia, América del Norte y Sudamérica. Al tratarse de inmigraciones económicas, el estado asumió un papel regulador otorgando o denegando las solicitudes para abandonar el país. El interés migratorio hacia Chile, se inicia en forma oficial en el año 1853, fecha en que se conocen en Berna, capital de Suiza, los primeros informes diplomáticos acerca de la experiencia alemana en el sur chileno.

A través de informes oficiales del consulado suizo de Valparaíso se describía a la población del país como gente amable y acogedora pero poco laboriosa, el clima como uno de los mejores de Sudamérica, pero propenso a sufrir los embates de la naturaleza. La relativa inestabilidad, la ausencia de industrialización y la escasez de profesionales y obreros calificados eran los aspectos negativos de los informes que desaconsejaban la eventual venida de profesionales suizos. Pero la fertilidad de la tierra, como asimismo los elevados salarios y el valor del peso chileno (un peso en esa época valía 5 Francos Suizos) eran presentados como los mejores alicientes para emigrar a Chile. Los informes consulares de 1854 y 1856 confirman esta situación,  destacando en  particular los esfuerzos del gobierno chileno por colonizar el sur de Chile, específicamente la Araucanía. Sólo en 1881 el Consejo Federal de Suiza autorizó a las agencias de inmigración operar en Suiza para reclutar emigrantes. El Consejo Federal después de años de examinar las ventajas y desventajas que traería autorizar la salida de emigrantes, plantea como premisa la condición de que las autoridades chilenas se empeñen en pacificar la Araucanía. El primer contingente de inmigrantes suizos partió en noviembre de 1883. El primer grupo fue compuesto por 1311 familias que llegaron a Chile el 19 de diciembre de 1883. Entre 1883 y 1886 se embarcaron hacia el territorio de la Araucanía otras 12.602 personas. Las operaciones continuaron desarrollándose hasta 1890, año en que se registran 22.708 suizos repartidos en las 31 colonias fundadas en pleno corazón de la Araucanía.

Anteriormente ya habían llegado al país otras familias suizas, pero de modo espontáneo a colonizar el extremo sur del país. Entre abril de 1876 y mayo de 1877 llegó al sector de Magallanes (Punta Arenas y Agua Fresca) un contingente de inmigrantes suizos compuesto por 119 familias, en su gran mayoría campesinos provenientes del cantón de Friburgo. Estos agricultores recibieron del gobierno chileno algunas hectáreas de terrenos despoblados que procedieron a desmalezar y transformar – tras años de laboriosa constancia – en campos aptos para la siembra de forrajeras y hortalizas y para la crianza de ganado lechero.

Los suizos de la así llamada Suiza Chilena – de hecho todos de lengua suizo-alemana – llegaron individualmente a esta zona. La colonia, como se la presenta hoy, creció más bien de manera esporádica y paulatina. Eduardo Surber fue el primer inmigrante suizo que llegó con su familia a la zona; se radicaron en Osorno en 1887. Ya que la señora se enfermó grave, Eduardo Surber regresó con ella a Suiza. Después de la muerte de su señora, volvió a Osorno. En 1894 contrajo segundo matrimonio con una alemana de la ciudad. Emilio Surber es descendiente y vive como agricultor en la cercanía de Osorno.

El segundo suizo que llegó a la zona, fue en el año 1901 Ricardo Roth que se radicó en Peulla, quedando maravillado de la zona, porque como hijo de suizos, nacido en Buenos Aires, pero educado en Suiza, pensó de inmediato que se podía traer turistas. En 1907 trajo los primeros 7 turistas de Buenos Aires a Bariloche y Chile. Desde 1913 su empresa Andina del Sud se dedicó, también, al transporte de carga en tránsito entre Bariloche y Puerto Montt. Además fue el primero en instaurar los parques nacionales en Chile al proponer en esa época al Gobierno la creación del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Hoy, la familia Roth dirige una corporación que agrupa a 8 empresas que operan en todo el país, especialmente en el rubro turístico, incluido el ecoturismo.

Walter Koch, oriundo de St. Gallen en Suiza, también se enamoró del lago Todos los Santos y compró en 1914 el Fundo Puntiagudo, situado en la orilla norte del lago, donde a partir de 1920 empezó con la producción de queso Edam. Llegó a principios de los años 1940 Ernesto Stucki, quien trabajó en la hacienda; se emparentó con la familia Koch. En 2004 la granja dejó de producir el queso debido a las economías de escala y al alto impacto de los gastos de transporte en el lago.

En 1921 se radicó en Puella el suizo Franz Schirmer, nacido en Eschens en el cantón de Turgau. La familia, hace tiempo que se emparentó con los Roth, es dueño de los Hoteles Puella y Petrohué.

Walterio Meyer, ingeniero civil y topógrafo, llegó desde Suiza en 1907 y estuvo a cargo del trazado y la construcción de la línea ferroviaria en Copiapó hasta 1909. Volvió en 1911 a Chile, esta vez para radicarse definitivamente en Osorno, donde se dedicó a la construcción de la línea ferroviaria Osorno – Río Negro – Corte Alto – Frutillar. Habiendo formado una familia, se transformó con el transcurso de los años, en agricultor.  En 1918 lo siguió a Osorno su hermano Hermann, quien trabajó como arquitecto en la zona.

La mayoría de los suizos que habían llegado a la zona a partir de los años 1920 y hasta los días de hoy, se radicaron en la provincia de Osorno. Son los inmigrantes de apellido Meier, Diethelm (el abuelo inmigró), Schenkel, Pfister, Steuber, Schmid, Wüthrich, Vittori, Fischer, Geser, Spahn, Lauri, Leutenegger, Berger y Dübendorfer. Hasta hoy las familias se dedican  mayoritariamente a labores agrícolas, ganadería, lechería y producción de quesos, algunos también al turismo, la gastronomía o a la chocolatería.

Uno de los osorninos más exitosos de la comunidad suiza es Carlos Meyer, habiendo sido él hasta ahora quizás el chef más reconocido de Chile y su restaurant «El Europeo», uno de los mejores de Santiago. Carlos Meyer se mudó en 1991 desde la orilla del lago Puyehue a Santiago y durante 20 años su restaurant estuvo entre los primeros cinco. A él le gusta contar que en sus comedores varias veces cenó al mismo tiempo el 80% del VIP chileno. El Europeo ha sido durante años el restaurante favorito del empresariado chileno, para los que también cocinó en sus casas. Recién sirvió su última cena y después colgó el delantal, vendiendo su restaurant. Veinte años, seis días a la semana, quince horas al día dentro de una cocina, le pasaron la cuenta. «Me estaba consumiendo», dice. Carlos Meyer tiene ahora 57 años y su nuevo sueno es formar una empresa agroindustrial de ahumado de pescados y mariscos, una de sus especialidades.

Según el presidente del Club Suizo de Osorno, Walter Geser, quien nació en Engelburg-Abtwil en el cantón de St. Gallen/Suiza, y su señora, Hedi Meyer, hija de Hermann Meyer, el club cuenta hoy con unos 80 socios, incluidos los de ascendencia francesa e italiana, que pertenecen mayoritariamente a la segunda, tercera y cuarta generación de inmigrantes. Desde el año 1992 la comunidad dispone – caso único en Chile – de un profesor suizo oficialmente enviado por el gobierno de Berna. Éste da clases de alemán en el Instituto Alemán de Osorno y dos veces por semana entrega conocimientos sobre Suiza y su cultura a los hijos de la colonia. Las colonias suizas de Santiago y de Osorno son las únicas en el país que no han perdido el alemán, mejor dicho, su suizo-alemán; algunos todavía lo practican como idioma materno, otros por lo menos como segundo idioma.

Entre las principales personalidades con ascendencia suiza figuran los ex presidentes Eduardo Frei Montalva y su hijo Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el académico José Joaquín Brunner y el ex ministro de hacienda Hernán Büchi.

Se calcula en unos 90.000 los descendientes de inmigrantes suizos, de los cuales 60.000 descienden de las colonizaciones patrocinadas por el Estado chileno hace más de un siglo y los 30.000 restantes de emigrados durante la Primera y la Segunda  Guerra Mundial, siendo Chile uno de los países en Latinoamérica con más descendientes de helvéticos. De acuerdo al censo de 2002, actualmente residen en Chile 1116 inmigrantes suizos.

Vortrag in deutscher Sprache.